Mis disculpas anticipadas para los defensores del actual Gobierno y de su llamada política del “poder ciudadano”, pero esto se ha convertido en una pesadilla. Las decisiones importantes que ha tomado en los últimos dos años y medio pecan por improvisadas o por mal intencionadas, pero al final son desafortunadas porque dañan a la sociedad.
Sin duda el tema que domina la semana es el traslado de las operaciones del aeropuerto Toncontín a la base de Palmerola en Comayagua, una decisión aparentemente apresurada por la emoción del momento.
Las consecuencias inmediatas golpearán fuertemente a Tegucigalpa que prácticamente queda incomunicada internacionalmente, mientras no se construyan las instalaciones apropiadas en el valle de Comayagua.
Aunque moleste a Casa Presidencial, la prensa no puede ni debe esconder una declaración tan lapidaria como la del titular del Legislativo cuando dijo primero que “sí hubo planes de dar un golpe de Estado” y luego, un día después, llamó “lambiscones” a los allegados al Presidente que quieren el continuismo.
Pese a que la declaración no será recordada por su valor literario, sí ha sido recibida como una revelación, como la confirmación que en la cúpula del Partido Liberal las cosas no andan nada bien y que el grupo de los llamados “patricios” no goza de la simpatía de los otros sectores liberales.
Es altamente preocupante como la sociedad hondureña se ha polarizado en los últimos tres años. Son pocos los gremios que hoy no se muestran divididos hasta en asuntos que históricamente han sido claros, como el tema de la corrupción. Me decía un amigo médico que gente que la sociedad conoce porque ha sido desvergonzadamente corrupta ahora aparecen empujando una supuesta campaña ética en contra de los “delincuentes de cuello blanco”.
Pocas veces se ha visto tanto entusiasmo y unión sobre un tema como en este de la Marcha por la paz convocada y organizada por representantes de la mayoría de sectores sampedranos. Todos están sumamente preocupados porque el tema de seguridad y violencia se nos ha ido de la mano y la idea es que la sociedad vuelva a tomar el control sobre sus espacios físicos y sobre nuestras propias vidas porque la delincuencia común y el crimen organizado nos tienen literalmente secuestrados.
Tres lecciones nos va dejando el conflicto en el Ministerio Público: La primera, que los hondureños hemos perdido la fe, no le creemos a nadie menos si son políticos; la segunda, es que en este país sobran los moloteros, los que siempre andan buscando qué ganar y de dónde sacar provecho y la tercera es que se puede estar sin comer tanto tiempo.
Estuvo en San Pedro Sula el escritor Roberto Quesada quien ha pasado unos días en Honduras para presentar la segunda edición de El Desertor, el libro de cuentos y la primera obra de este intelectual hondureño que prácticamente estaba desaparecida de las escasas librerías nacionales.
LA PRENSA publicó una serie que estábamos seguros sería no sólo bien recibida, sino útil en escuelas, colegios y universidades. Se trata del recorrido realizado por un equipo de periodistas por la impresionante Biosfera del Río Plátano, la región declarada patrimonio de la humanidad en 1980 por la UNESCO y que ahora compite para estar entre los 21 nominados a Las 7 Maravillas del Mundo.
Ya tenemos a la vuelta de la esquina la crisis que los expertos habían advertido: la escasez de alimentos. La insuficiente producción de granos básicos derivada especialmente por el clima desfavorable y la falta de una estrategia inteligente y efectiva de seguridad alimentaria desembocó en el alza desmesurada de los precios de cereales, leche y granos.
Cuando el presidente Manuel Zelaya acusaba en cadena de radio y televisión que la Corte Suprema había actuado por interés político al aceptar los 4 recursos contra el “Hoy no circula”, a nadie sorprendió, primero porque ya nos acostumbramos a sus arranques y segundo porque ¿qué se hace en este país que no lleva detrás un interés político? Pero no el interés de país, sino el interés de los políticos criollos que han creído que lo de ellos es sólo negociar y caer bien parados en los próximos gobiernos.
María Antonia Martínez de Fuentes Licenciada en Periodismo con Posgrado de la Universidad de Navarra, España, y una Maestría en Periodismo Digital de las universidades Carlos III y Barcelona, España. Ha sido catedrática de periodismo y fue directora del diario El Heraldo. Actualmente es Directora Ejecutiva de LA PRENSA de Honduras.